Como muchos han de saber, hace un par de semanas se aprobó la incursión de la nueva constitución en nuestras vidas, constitución que muchos tachan de poética, imprecisa y que podrá interpretarse según la conveniencia del gobernante de turno.
Seamos sinceros, la gran mayoría de nosotros no ha leído la constitución aprobada (que por cierto acaba de entrar en vigencia), ora por falta de tiempo, ora por indiferencia; pero la gente puso fehacientemente su confianza en ésta.
La mayoría del pueblo es ignorante en asuntos políticos, se deja influenciar fácilmente por familiares , amigos o por aquellos oradores y demagogos que nos embrujan con la palabra, que nos hechizan con su verborrea (a la mayoría deberíamos de ponerles un pañal en la boca); así que no podemos decir que el pueblo ha analizado cautelosamente cada uno de los artículos, eso sería una afirmación inverosímil.
El pueblo ecuatoriano es soñador, nefelibata, quiere el cambio y espera que este gobierno sea capaz de aquello. Sólo esperemos que el cambio se dé para bien, no para mal...
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